22.2.08

Taula rodona “Machado: maestro de maestros”


Cotlliure 22.2.08

[Els números entre parèntesi corresponen a les pàgines del Juan de Mairena
de Machado segons l'edició de l'any 1986 d'Alianza Editorial]


“Lo que no es autobiografia es plagio”

Remontémonos al año 1989. Un año glorioso en el cual me casé, gané las oposiciones y leí el Juan de Mairena de Machado. Tenía a la sazón 25 años. Llevo 19 años profesando la filosofía en centros públicos de enseñanza secundaria del área metropolitana de Barcelona. Machado se licenció en filosofía a los 43 años. Yo, a los 43, me acabo de licenciar en poesía.

Juan de Mairena, un libro extraño, a medio camino entre los aforismos nietzscheanos y los desasosiegos pessoanos. Nietzsche, además de profesor en Basilea y filósofo antimetafísico, también era poeta. Firmaba sus poemas con el heterónimo de Vogelfrei (pájaro libre). Mairena decía: “yo soy un mero aprendiz de ruiseñor que quisiera ser metafísico”. Pessoa también tuvo su Abel Martín. Él lo llamó Alberto Caeiro. El Barón de Teive -heterónimo suicida de Pessoa- escribió un libro titulado La educación del estoico: “Não ensines nada, pois ainda tens tudo que aprender”. Mairena dice: “Vosotros sabéis que yo no pretendo enseñaros nada y que sólo me aplico a sacudir la inercia de vuestras almas, a arar el barbecho empedernido de vuestro pensamiento, a sembrar inquietudes…” (253). Unamuno, otro profesor-filósofo, lo dijo evangélicamente: “procuro ejercer la quinceava obra de misericordia, esto es: despertar al dormido”. Machado coincide con el trágico rector de Salamanca: “tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: despertar”.

Despertar. Desvelar la conciencia del alumno. Hacerlo dudar. Fomentar su libertad. Esa es nuestra tarea. “Nosotros queremos ser sofistas en el mejor sentido de la palabra.. queremos ser librepensadores”(179). Mairena me enseñó el amor con el humor, el sano escepticismo que “se limita a preguntar y no se asusta de las contradicciones” (47). Mairena me enseñó que “no es lo mismo pensar que haber leído” (111) y que, en lugar de empuñar espadas o crucifijos, es mucho mejor hablar “siempre con las manos en los bolsillos” (196).

Dirigiéndose a los alumnos, les dice: “Yo os pido un poco de amistad y ese mínimo de respeto que hace posible la convivencia entre personas durante algunas horas. Pero no me toméis demasiado en serio. Pensad que no siempre estoy yo seguro de lo que os digo… porque yo soy la incorrección misma, un alma siempre en borrador, llena de tachones, de vacilaciones y arrepentimientos. Llevo conmigo un diablo… porque de mí sólo aprenderéis que tal vez os convenga ignorar toda la vida: a desconfiar de vosotros mismos” (92).

Empecé filosofando y acabé poetizando.

Tuve un profesor de latín, el Sr. Salas, que nos leía sus poemas en clase. Siempre decía: “Soy un poeta en camiseta”. Yo también leo mis poemas a los alumnos. A veces hasta me aplauden. Ayer un alumno de mi tutoría de 1º de bachillerato me dijo: “Tú eres un profe raro” (un friki). ¿Por qué? –le pregunté. Él no supo qué responder. Supongo que no hay muchos profes que les lean poemas en clase. Debe ser eso.

A medida que avanzaban los cursos me iba alejando cada vez más de la filosofía académica. “Los grandes filósofos son poetas que creen en la realidad de sus poemas” (57). Ya sabía que, desde Platón, la filosofía es un curioso género literario, pero –cosa todavía más curiosa- el discípulo de Sócrates quemó sus poemas al conocer al maestro y expulsó a los poetas de su República. Confieso que nunca fui platónico. Nietzscheano sí, a mucha honra. Era “el pensar poético” (178) el que me seducía, lejos de la lógica del sentido común. Zarathustra se lamenta: “Ich schäme mich, dass ich noch Dichter sein muss” (me avergüenzo de tener que ser todavía poeta). Otra contradicción nietzscheana. Yo no me avergüenzo en absoluto, incluso me siento orgulloso. Mairena otra vez: “Algún día se trocarán los papeles entre los poetas y los filósofos… y estarán frente a frente poeta y filósofo –nunca hostiles- y trabajando cada uno en lo que el otro deja” (225-226).

En mí se confunden el profesor y el escritor, el pensador y el poeta. Los alumnos te miran y ven en ti un hombre maduro que les da clases y escribe versos. Te observan e intentan comprenderte. En catalán hay un verbo precioso: emmirallar-se (espejarse, el mirall es el espejo). Els alumnes s’emmirallen en el profesor, se fijan en ti, se miran en ti, tú les devuelves el reflejo que andan buscando de sí mismos…

Mairena dice que “la poesía es el revés de la filosofía, o sea, el anverso del mundo, el mundo visto al derecho”. Filósofos y poetas trafican con las palabras. Las ideas son palabras cargadas de sentido. Los versos son palabras cargadas de belleza. Al fin y al cabo, el Logos, siempre el Logos, eso tan importante que permite la cultura y nos hace humanos.

A veces me planteo que me gustaría poder vivir de la literatura, dejar las clases y dedicarme full time a escribir. Luego pienso que no, que no sería bueno, que me perdería alguna cosa, el contacto humano con esta juventud…

Me voy haciendo a la idea… pasarán cursos y más cursos… y yo cada vez seré más viejo… y ellos siempre seguirán igual de jóvenes, como Dorian Grays que han pactado con Mefisto.

Me voy haciendo a la idea… habrá más clases y más poemas… a cada cual su destino…


Premi Internacional de Literatura Antonio Machado
El professor escriu (taula rodona i recital)
Dos poemes del poemari guanyador: 1 + 2
Somiar la tendresa

2 comentaris:

Eve* ha dit...

Hey Toni!!!
no te dit res,,,
però enhorabona pel premi!!!!
de totes formes no mereixo un sis,,,,mereixo més,,,
=(


P.D: Estic fent un pensament de llegir l'Oracle Imminent a veure què tal,,,,



Salutacions!!!

Nes ha dit...

¡Saludos!