6.8.09

Acabáramos

Daré lo que soy al viento que anochece
La risa inútil de mis labios de nadie
El quehacer continuo de mi corazón errante
La niebla que acecha detrás de los ojos
Todo lo daré
El alcohol que me enciende la lengua de trapo
El aire que mueve las ramas de los chopos
El lamento del galgo sediento
Esa luz que apenas calla, rosada, tras los cerros
Lo daré todo
Mi vida que se precipita por los acantilados
Sin una pizca de miedo
Eternamente ajada
Recubierta de musgos centenarios
Mi vida, esta farsa que no pesa nada
Apenas un quilate de uñas gastadas
Los hielos antárticos
El furor de los guerreros cuando las batallas eran verdaderas
No este perverso simulacro de sables y escudos de plástico
En la era de lo ficticio
Me emborracho de lágrimas ajenas
Porque mi pozo se secó hace siglos
Los grillos etílicos
Las fases lunares siempre previsibles
La enfermiza condena
El infierno doméstico y domesticado
Bajo la piel, entre los dedos,
Vorágine de cuadros zurbaránicos
Oscuras y opacas figuras sin hálito
Todo lo daré esta noche cuando se seque la tinta de mis labios
Cuando el azote irrumpa para llevárselo todo por delante
Mi infancia triste
Los muros que derribé para encontrar páramos
El silencio mortuorio de las cenizas anónimas
La silueta del último tren alejándose
Todo lo voy a dar hoy mismo
No os duela perder este hijo que fue de todos
El abismo hecho carne
El ayuno del solsticio
La prenda perdurable en la gaviota asesina
Golpea la puerta con el aire impetuoso
Soy la vieja maldición que revienta úteros vírgenes
Soy la ciénaga que se engulle a los caballos
Soy el lince que acecho tras los arrayanes
Bebo para estar vivo
El ruido de las castañuelas
Los venados en el horno
La vida sincera y entera
Todo lo daré esta noche al que lo quiera
Para siempre, sin remedio
Sigo bebiendo para ser hombre sin fisuras
La dialéctica inconcebible
El adiós de los adioses
El límite del veneno que justifica cada latido
Venid conmigo, amigos, escribo vuestro testamento
Todo lo daré para perderme
Ocaso de mí mismo
En la verdad pasajera
En el Olimpo de los semidioses que soñaron ser cíclopes y se quedaron en mofetas
Bebo y beberé este arrogante solipsismo
Sin patria ni bandera
Cuenta las veces que fui tuyo
La veces que me tuviste y me vaciaste
Cuéntalas, amiga, cuéntalas
Las veces que nos corrimos hasta dejar el mundo límpido y aburrido
El vaso que cruje
La noche se avecina
La miel de tus pechos
No llores más, no es necesario
Bebo mi alma para ser nadie
Para fulgir y refulgir en tiempo presente
Vivo y duelo y clamo
Duele la carne abierta, la sangre palpitando
Todo lo daré esta noche
Los árboles rotos con órbitas soñolientas
Todos los plenilunios
No me necesitan mis dueñas
Les importo un bledo
Viva, hurra, consigo lo más importante en esta noche álgida
Sin reproches de ningún tipo
Siendo rufián y gentleman al mismo tiempo
“Ballantines fecit”
Sería el epitafio
Acabáramos

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3 comentaris:

Arcangelo ha dit...

Una bella manera de fer el salt... Un aquelarre de palabras

RY ha dit...

Em grinyola el "me mece" però veig ressons del Piamont i de Palermo.

Toni Ibañez ha dit...

Fer el salt és molt dir. No ens hem d'avergonyir de ser bilingües. Que s'avergopnyeixin els monolingües.

Canviat! Ara grinyola menys. Els ressons són de l'horta de Lleida...