17.10.15

Xantipa

 

Diògenes Laerci explica que un dia li van preguntar a Sòcrates si era millor casar-se o no casar-se. Ell va respondre: facis el que facis, te'n penediràs. I va afegir: casa't, si el matrimoni et surt bé, seràs feliç; i si et surt malament, seràs filòsof. 

Jo, quan em vaig casar, ja era filòsof (si més no llicenciat). Vaig ser feliç fins que me'n vaig cansar, de la felicitat conjugal. Ara sóc exmarit i exfilòsof (si més no exprofessor) i gaudeixo d'una altra mena de felicitats... Fins que me'n cansi, clar. 

Tot és impermanent

2 comentaris:

Anònim ha dit...

Para vivir con mujeres como la xantipa, mejor ser filósofo. Buena válvula de escape, aunque también tiene sus inconvenientes el filosofar, como es el nunca poder salir de la espiral-laberinto que es el conocimiento.

Mejor Diotima de Hyperion que Xantipa, aunque sea un ideal que nunca se alcance.

El eterno diálogo sobre la permanencia del ser y la inconsistencia del todo, se resuelve en la duda que trasciende y permanece hasta el final de nuestros días.

Javier

Toni Ros ha dit...

Sócrates dice en el Banquete que todo lo que sabe sobre el amor (Eros) se lo enseñó Diótima (la extranjera de Mantinea).

En palabras de Emilio Lledó:

"El Eros nos hace salir de nosotros mismos, nos arranca de la soledad y nos inserta en un mundo distinto y perenne donde la efímera individualidad se alza hasta la verdad y la belleza "con lo que todo bueno está emparentado". Ese ascenso es una muestra de cómo en el desvelo amoroso, sometido a la propia estructura corporal, brota la esperanza que es, en el río del amor y la memoria, la forma humana de eternidad. Todo lo otro que ha montado el gran engaño de la ignorancia es pura miseria y, en el peor de los casos, pura perversión lastimosa del inabarcable territorio del amor. "En él sí que merece la pena vivir", dijo la mujer de Mantinea."

No estoy seguro de si hay que escoger entre Parménides (el Ser permanente) o Heráclito (el cambio impermanente). Tal vez no haya que escoger.