La izquierda y el ejercicio del poder son incompatibles. Me refiero a los ideales de la izquierda y el coche oficial y la visa oro a cuenta del contribuyente. Uno deja de soñar cuando se aposenta en la poltrona del despacho reluciente con vistas a una cuenta corriente abultada. No es metafísica, sino pura pragmática de supervivencia. La izquierda fue utópica mientras no tocó poder. En cuanto accedió a él, se difuminó en las vaguedades autojustificativas del sistema establecido y, como el sociata Clos (exalcalde de BNA y ahora ministro de ZP), se pidió un helicóptero para ir a comer a El Bulli. La quintaesencia de la izquierda es ladrar por ideales como quien ladra a la luna para acabar cayendo en la más vil de la vilezas: el aburguesamiento progre, la claudicación ante la realidad más (etimológicamente) siniestra.Comentari deixat a El Café de Ocata
La izquierda es, para ellos, una coartada que les permite hacer lo que quieren sin que nadie pueda acusarles de traidores, porque ellos, ya se sabe, son “independentistas”. Más nacionalistas que nadie. Y como son más nacionalistas que nadie, nadie puede sospechar que estén vendiendo Catalunya al PSOE. Si lo hace CiU, estaría contribuyendo a conformar, junto con el PSC, un sano “regionalismo centrista”. Pero ERC es independentista y lo puede hacer sin que de ello derive peligro alguno para Catalunya (...) ERC, la suprema garantía de que la tensión nacional de Catalunya no fenecerá, aúpa al gobierno a un presidente del PSC, para hacer políticas que, bajo el título de progresistas, serán de centro o incluso estarán inspiradas en las de Esperanza Aguirre. Y sobre todo, NO PIENSA PLANTEAR UN DEBATE SOBRE LA AUTODETERMINACIÓN.
Iñaki Anasagasti, La Izquierda Abertzale Catalana (de lectura obligada)
