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17.8.12

Lectures estiuenques


Torno a llegir amb avidesa. Després de La vieja sirena de José Luis Sampedro i de la Teoria ocultista de l'amor i del sexe de Dion Fortune, acabo d'enllestir Sobrevivir a un gran amor, seis veces de Luis Racionero, i sobre la tauleta m'espera Opus Pistorum d'Henry Miller, amb les seves temptadores cobertes de color rosa.

No segueixo cap criteri a l'hora d'escollir les lectures. Mai cerco els llibres, sinó que són els llibres els que em cerquen a mi, arriben quan han d'arribar. Feia mesos que havia abandonat l'hàbit i ara hi he tornat a recaure. Hi ha vicis que ens acompanyen tota la vida. La lectura i l'escriptura són manifestacions sofisticades del l'onanisme. Llegir és pur voyeurisme, de vegades força excitant. 

Racionero m'ha fet riure. No ha tingut gaire sort amb les dones, pobrissó. El seu posat de burgès-hippie ha atret harpies que l'han fet patir de mal d'amors. Tanmateix ha reincidit. Té molt mèrit. Romanticisme i masoquisme sovint van de la mà. Hi ha paràgrafs i frases memorables...
Las mujeres quieren tres cosas: seguridad, controlar y quedarse con todo

Se enamoran de nosotros porque somos bohemios, y luego, cuando se casan, quieren un empleado de banca.

La soledad es no tener a nadie a quien volver.

Está claro que no sirvo para vivir en pareja: no obedezco, me agobio y me canso.

Lo que la filosofía no da -que consiste en llenar la mente de palabras- , lo fomentan la soledad y el silencio.

He ido dejando a mis parejas por aburrimiento y ellas me han dejado a mí por insoportable, voluble, inquieto, egoísta, a mi bola, o sea, incapaz de obedecer los mandatos de la estabilidad y sensatez femeninas. Ellas los quieren seguros, aplomados, estables, serenos, nada de eso destaca en mí, que soy curioso, cambiante, impaciente, excitable, libre, todo lo que una mujer no desea.

Quiero una pareja, pero quiero también conservar mi libertad. Y eso no puede ser. Y no ha sido. 

10.7.12

Un petó val més que mil poemes

-Pero en ti no hay dos Glaukas: en eso consiste tu perfección. Como tampoco hay dos seres en un delfín, ni en una gaviota, ni en esta hoja de hiedra que da vueltas en mis dedos. Tú eres simple y enteramente vida; no desdoblada por la contaminación de las ideas, del cerebro, de todo eso que, sin embargo, nos hace humanos. 
-¿Quieres decir que no soy humana? -sonríe. 
-Eso es lo incomprensible. Eres, por encima de todo, ¡tan humana! La palabra no te ha contaminado. Eres sólo una y, sin embargo, me comprendes; eres también abismal y, no obstante, amas a Ahram como le amas... Vives como deberíamos vivir. Tú eres la humana; somos nosotros los deformados... ¿cómo lo consigues? 
José Luis Sampedro, La vieja sirena II, 22

Si una cosa he après amb els anys és que la felicitat no és possible sense la simplicitat. Tendim a complicar-nos massa la vida. Volem viure massa vides dins la mateixa vida i, per tant, som víctimes de la contradicció. Les causes d'aquesta complicació vital provenen de fora i de dins. Les externes són socials, professionals, familiars, etc. Les internes són sobretot mentals i senti-mentals. La racionalitat i el llenguatge protagonitzen gran part dels nostres embolics, maldecaps i maldecorsEn el context extern, cal simplificar, reduir necessitats i lligams. De portes endins, es tracta de pensar menys i de parlar menys, promovent la sensibilitat i el silenci. És per aquest motiu que la intel·ligència pot convertir-se en el pitjor enemic de la felicitat. Malfieu-vos de les paraules, perquè sovint emmascaren la realitat. Fixeu-vos en els fets. Els fets parlen per si mateixos i mostren la veritat en la seva diàfana simplicitat. Un petó val més que mil poemes

23.6.12

Unschuld ist das Kind


-¿Ya me conoces tanto? ¿Por mi pelo? -bromea ella, a gusto ya en la charla.
-Más bien por tus ojos; por su hondura y su color de mar... Pues así es: hay dos Ahram. Todo es dos, ya lo dijo otro filósofo... Siempre somos dos, pero uno es clandestino; la gente tiene miedo de su otro. Aunque Ahram no tiene miedo; yo tampoco, ya me ves. La diferencia es que Ahram separa a sus dos -señala la tapia que aísla la la torre dentro del parque- mientras que yo los junto y los proclamo. Y eso que son más diferentes los míos: un hombre y una mujer. En cambio Ahram...
-Dos hombres, claro. ¡Porque no es mujer el de la torre!
-No, pero tampoco dos hombres... ¿No adivinas?... Vamos mujer, no me decepciones.
  Ella reflexiona, se remonta al origen: aquella tarde en Tanuris, el perro amenazando a Malki...
-¿Un niño? ¿Un hombre y un niño?
-¡Magnífico! Me hubieses defraudado si no lo aciertas... Toma este brazalete. Te lo has ganado.
  Ella se asombra de algo tan inesperado y vacila en tomar la joya. El hombre insiste.
-Si alguien te pregunta a quién se lo has robado mándamelo a mí... Eso es: un niño. El otro Ahram es un niño. Todos apenas nacidos nos vamos haciendo dos: el visible y el escondido. Uno de los niños Ahram creció y se hizo poderoso; el otro no creció... -Sonríe intensa, dulcemente-. ¿Te asombra que te hable así? ¡Si supieras que te conozco desde antes de hoy...!
-Me asombra y no me asombra. Yo también creo conocerte hace tiempo.
-¿Conocerme? ¡Pues ya sabes más que yo! -su voz se hace sarcástica-. Dime, ¿quién soy?
  Ella reflexiona:
-Eres quien, apenas verme, me habla tan a fondo y me hace tratarle igual...
  Ahora es el hombre el que reflexiona.
-Has dejado al filósofo sin respuesta. Si tuviese otro brazalete te lo habrías ganado también. 
José Luis Sampedro, La vieja sirena I, 8  

21.6.12

Àngels i sirenes


Ahora todo es sosiego, Malki dormita en su tapiz y los señores juegan tras la cena, sin  mandarme acostarle, todo ya se relaja, el arpa suena muy suavemente, como brisa en el oído, abajo el susurro de las palmas, las siervas descalzas pisando sobre el mármol, y el rojo del poniente allá hacia Alejandría, exactamente aquel color que me quemó las manos, ¡qué vivo el recuerdo!

José Luis Sampedro, La vieja sirena I, 4
Em prenc un Earl Grey amb mel. Llegeixo sense pausa. Tots els matisos de la feminitat. Tots els replecs i les giragonses de la femella atramuntanada. Inesgotable deu de Yin. Me'n faig creus, al Cap de Creus. Em costa imaginar un escenari millor. Quan la vida supera amb escreix les paraules, el més sensat és callar, emmudir, i deixar que la vida et segueixi sorprenent. Ara ja sé que no necesito morir-me per anar al cel.