27.3.15

El factor humà

Observa el misteri de la vida i de la mort: tot és el mateix. La natura és divina, com tu. Ella ens va crear i, en la mesura que creem, som els seus còmplices en la veritat, la bellesa i la bondat. Aquesta és la tasca que ens correspon. Quan l'home s'allunya de la natura, quan es desconnecta d'ella, està perdut i (es) destrueix. La desconnexió pot produir-se a través de l'artifici tecnològic, portant una vida contranatural o fomentant la mentida, la corrupció, la lletjor, el mal... No es tracta de racionalitat. Sovint lo racional és antinatural. Es tracta de naturalitat, sensibilitat, intuïció, espontaneïtat... Més cor que cap. El cor no destrueix mai. El cor no pateix càncer. La resposta és l'amor. Estima la natura. Estima els altres. Estima't a tu mateix. Dóna gràcies al sol quan surt cada matí i a la lluna cada nit i a les estrelles per brillar enmig de la foscor. Dóna gràcies a les persones que t'estimen i a les que no també. Observa el misteri de l'univers. Tot és energia i la matèria és el combustible. Si vols trobar la pau, deixa de jutjar. Som una ombra que aspira a la llum definitiva.      

1 comentari:

Anònim ha dit...


Vivir conforme a natura, ideal y máxima estoica. Precisamente afirmada por personas que sabían mucho acerca del poder y la facilidad de éste de corromper al hombre (Séneca, Marco Aurelio...).

Alguién me dijo hace años que el estoicismo es la antesala del epicureísmo, aunque este último fuera cronológicamente anterior.

El hombre es un ser que nace de la naturaleza, por lógica sus obras o creaciones (artificios) también son producto de ella. El problema reside cuando estas obras atentan a la propia naturaleza, como el símil del hijo que atenta contra su madre. Hoy en día, gracias al progreso vivimos más, la longevidad es producto de los avances técnicos y científicos. Cuestionar el progreso el cuestionar nuestro modo de vida, comprender que nuestra vida debía ser más finita de lo que hoy es. No queremos morir antes, somos seres egoístas que aspiramos ingenuamente a la inmortalidad.

Aspiramos a encontrar un sentido, cuando nuestro sentido depende tanto de nuestro estado de ánimo, de nuestros sentimientos que tantas veces modelan nuestros pensamientos y modo de ver el mundo.

Hoy renunciamos a los dioses, y creamos otros dioses, algunos ya existentes en civilizaciones precdentes, llámese culto a la naturaleza, al cuerpo, etc....

En definitiva, buscamos consuelo para aliviar el sinsentido de nuestra vida.

Al final sólo reconocemos a un Dios cuando se nos hace presente de tal forma que derriba todas nuestras puertas y obstáculos que le ponemos, que creamos. Cuando no se explica como una proyección de nuestra mente, sino que está en nuestra mente. Y sí, ciertamente, la capacidad de amar en mayúsculas, universalizada, nos conduce no sólo a ese entendimiento sino también a su vivencia. Y sólo cuando nos llena completamente, como el amor, puede ser comprendido.

Buena Pascua,


Javier