11.4.16

Conciencia

Conciencia... Conciencia, yo, el tercero, el caído, te digo a ti (¿me oyes, conciencia?): Cuando tú quedes libre de este cuerpo, cuando te esparzas en lo otro (¿qué es lo otro?), ¿te acordarás de mí con amor hondo; este amor hondo que yo creo que tú y mi cuerpo se han tenido tan llenamente, con un convencimiento doble que nos hizo vivir un convivir tan fiel como el de un doble astro cuando nace de dos para ser uno?, ¿y no podremos ser por siempre lo que es un astro hecho de dos? No olvides que, por encima de lo otro y de los otros, hemos cumplido como buenos nuestro mutuo amor. Difícilmente un cuerpo habría amado así a su alma, como mi cuerpo a ti, conciencia de mi alma; porque tú fuiste para él suma ideal y él se hizo por ti, contigo, lo que es. ¿Tendré que preguntarte lo que fue? Esto lo sé yo bien, que estaba en todo. Bueno, si tú te vas, dímelo antes claramente y no te evadas mientras mi cuerpo esté dormido; dormido suponiendo que estás con él. Él quisiera besarte con un beso que fuera todo él, quisiera deshacer su fuerza en este beso, para que el beso quedara para siempre como algo, como un abrazo, por ejemplo, de un cuerpo y su conciencia en el hondón más hondo de lo hondo eterno. Mi cuerpo no se encela de ti, conciencia; mas que quisiera que al irte fueras todo él, y que dieras a él, al darte tú a quien sea, lo suyo todo, este amor que te ha dado tan único, tan solo, tan grande como lo único y lo solo. Dime tú todavía: ¿No te apena dejarme? ¿Y por qué te has de ir de mí, conciencia? ¿No te gustó mi vida? Yo te busqué tu esencia. ¿Qué sustancia le pueden dar los dioses a tu esencia, que no pudiera darte yo? Ya te lo dije al comenzar: “Los dioses no tuvieron más sustancia que la que tengo yo”. ¿Y te has de ir de mí tú, tú a integrarte en un dios, en otro dios que este que somos mientras tú estás en mí, como de dios?

Juan Ramón Jiménez, Espacio

4 comentaris:

Anònim ha dit...

Me recuerda un poco a uno de los argumentos de Bergson en su obra "La evolución creadora". El organismo que va evolucionando y formando nuevas formas de consciencia, cada vez más complejas y "más conscientes" de sí mismas, valga la redundancia.

Un abrazo,

Javier

Toni Ros ha dit...

También Theilard de Chardin... Aquí, en el texto de JRJ, la gracia es que él habla con su conciencia de tu a tú (la pregunta es quién es ese segundo tú).

Anònim ha dit...

Puede que ese segundo tú sea él mismo, cuando se mira a un espejo y se ve a sí mismo. El ser que se proyecta a los demás y que tantas veces es distinto al que hay en el interior de cada uno. Creo que describe la experiencia de la Metaconciencia.

Un abrazo,


Javier

Jordi ha dit...

Oh quin goig de llegir!