1.4.16

Mandy

Dejo la máscara colgada de la percha del recibidor. Como el sombrero y todo el pasado. Como los juicios automáticos y aquellas estúpidas quimeras que me convirtieron en un pirata cojo y ciego. No. No soy eso que soñaba. No quiero ser nadie ahora mismo. No voy a serlo. Tal vez el brillo de la llama en la madrugada. Tal vez la ternura que se desliza sobre tu piel tatuada. Dejo la máscara y callo. Hablar demasiado es síntoma de inseguridad. Callo mil veces y recallo. Para vivir no hacen falta tantas palabras. Dejo la máscara colgada en la percha mientras me desnudo de mis fantasmas. Hay un susurro que emerge de lo profundo del alma y quiere hacerse carne, carne y sangre, carne y alba. Llaman futuro a la cobardía presente. Febrero es verano entre tus brazos. Nacen flores en las esquinas más insospechadas. Las piedras aspiran a lo más alto. Como nosotros: agua con agua, transparentes, sombras blancas 

Sé que puedo ir más lejos de mí mismo, serme y sorprendrerme todavía más, abrir nuevos espacios y tiempos (o mejor suprimirlos para degustar la eternidad), empezar a olvidarme de esos parámetros que determinaron mi antiguo deambular, sentir que hay encanto en lo imprevisto, gozarlo y reencantarme como el niño que descubre por primera vez que el infinito habita dentro de su corazón, y ser hombre y mujer al mismo tiempo, serlo todo sin reparos, cielo y pájaro, susurro y beso, agua y pez, porque llegó la hora de comprometerse con la libertad suprema, aquella bendita loca que te empuja a la aventura una y otra vez, incesante, incansable, incombustible... Sí, sé que puedo ir más lejos de mí mismo y adorar el horizonte y renacerme de nuevo entre tus alas de hada-fénix, sirena de plenilunios, musa de ocasos sin cuento... Morir debe ser amanecer en otro lado. 
 
Y he sido el cielo de tantos pasos que apenas puedo cantar mi canto. Tuve latidos que estremecieron todo mi cuerpo de arriba a abajo y atardeceres rotos por la marea contra las rocas negras del viejo puerto. Olas y nubes en la tormenta, gaviotas sobrevolando el tejado, colinas y valles donde pacen los caballos. Eso fui hace tanto tiempo que apenas recuerdo mis horas de soledad infinita. Anduve tan perdido por el bosque que olvidé las palabras humanas. Oh robles hermanos. Oh pájaros cantores. Oh viento que susurras el secreto de los dioses. Oh alma que acechas en la sombra, hambrienta y sedienta de luz, loca por ver lo invisible, loca por ser lo imposible, loca por volver al hogar, a la patria, al nido donde unos dedos sin nombre acarician tu piel inconsútil. Y eres mi parte más etérea, un arco iris lejano en el horizonte de mis sueños. Nada sirve cuando todo se evapora en el fuego más ardiente. Nada sirve cuando te rindes y aceptas que rendirse es el camino. Siempre hay brazos abiertos y faros para los náufragos. Porque somos eso: náufragos. Por eso nos reconocemos. Un niño perdido y una muñeca rota. Una niña perdida y un muñeco roto. Naufragando hace siglos, a la deriva, islas, escollos, arrecifes, acantilados, barrios marginales, pueblos abandonados, semilla de esperanza, lucha sin tregua, a la deriva, hace siglos, buscando sin buscar, y sin embargo encontrando, tejiendo el hilo de las casualidades, con este vacío dentro, con este vacío que no puede colmarse, con este vacío que se esconde tras los ojos ávidos de amor verdadero. Porque fuimos huérfanos. Porque fuimos gigantes. Porque todo lo fuimos y todo lo olvidamos. Ahora quiero ser tuyo. Estoy harto de ser mío. Ahora dejo de sufrir. Decido perderme. Decido regalarme. Decido fundirme con mi destino. Si existe la libertad, si de veras existe, consiste en dejar de ser uno mismo para serlo todo de todas las formas posibles. Y ser tuyo es una de ellas. Así, sin posesivos. Así, con la naturalidad de las flores que no cuentan sus pétalos. Con la sencillez de la hierba que crece sin saberlo. Así, como cae la noche, como sale la luna, como te quiero... 

En la imaginación no hay decepción. Lo digo porque a veces la espera es más dulce que el encuentro. Lo digo porque soñarte crea espacios insólitos en mi cerebro. Y a pesar de todo, más tarde o más temprano, sé que llegará la hora de lo verdadero, cuando las palabras se escondan bajo de la cama y los gestos abran sus alas y todas las estrellas nos observen atentas, curiosas como niñas que descubren su primer orgasmo. Y habrá un instante preciso y precioso, un solo instante irrepetible donde todo el universo se concentrará en nuestros labios. Sueño ese instante y lo detengo. Lo siento. Lo soy. Lo somos. No duele soñarlo. Es como acariciar la distancia entre lo posible y lo incierto. Es como andar sobre el agua: el peso de tu cuerpo no te hunde, sino que te eleva, te alza hasta la cumbre de todos los abrazos. Hemos vivido tantas vidas que ahora merece la pena demorarse, entretenerse un poco, pasear por el borde del pantano, atisbar la salida del laberinto, gozar de la antesala de lo sublime, respirar lentamente y mirarse a los ojos sabiéndolo todo del otro, hasta sus más ocultos recovecos. Y llegará el silencio, el bálsamo sagrado de lo inenarrable. Nada que ver con cualquier recuerdo. Todo será nuevo. Seremos nuevos. Seremos ángeles. Dioses de barro. Carne incandescente. No cuentes las horas. Cuéntame cuentos con finales que son principios, porque cada segundo comienza el universo entero en la punta de tus dedos, en la punta de tu lengua, en la punta de tu sexo. Todo sexo. Todo aire. Todo luz y más luz en mitad de la noche. Todo fuego. Hay seres que nunca encajamos en el teatro de las ciudades y sus autómatas. Seres sensibles como flores silvestres. Salvajes. Indomesticables. Te sueño con parsimonia. Me sueño soñándote. Mañana será demasiado tarde. Es ahora, ahora mismo, que te tengo como el mar tiene las olas y el cielo el viento.

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    Recordaré els dies de Cap Ras com els més dolços de la meva vida. Aquí vaig ser en essència, sense adjectius, amb la banda sonora del mar i del vent, curull d'energia, solitari i alhora acompanyat per éssers de llum que em van ensenyar tantes coses... Les últimes llàgrimes que em quedin seran per aquesta Mar d'Amunt, emmarcada per la silueta del Cap de Venus i de la Serra Veritable, pels fars que esbandeixen la foscor, pels esculls que guarden els secrets dels corbs marins i les gavines... Recordaré Cap Ras sempre, inevitablement, com l'indret més bonic on mai he viscut. Llenceu les meves cendres aquí mentre sona una guitarra acústica i una harmònica...... Que el meu cor pengi per sempre més d'aquest cel tan blau i s'enfonsi en aquest mar tan nostre.... Us dono el meu amor i el meu somriure.... Canteu i balleu fins al final... Sigueu vosaltres mateixos sense concessions... Estimeu la natura, la llibertat i l'horitzó... Estimeu-vos.... Sigueu ocells i sigueu flors... Canteu i balleu.... Doneu-vos, regaleu-vos.... No us estalvieu cap abraçada ni cap petó.... Que la vida és generosa amb els valents que la viuen sense por... Canteu i balleu... Que us recordin pels vostres excessos i no per les vostres mesquineses... Que ningú pugui dir de vosaltres que vau ser miserables... Canteu i balleu fins al final... Us dono el meu somriure i el meu amor.... Que els àngels us acullin amb les seves ales.... Que Déu us beneeixi...