14.4.17

Nach neuen Meeren


Voy a ir a Delfos y a Meteora, a rendir homenaje a las huestes de mis predecesores, filósofos-monjes, almas nómadas, encarnaciones diversas que sostuvieron la lucidez en el laberinto de las sombras. La luna llena me desvela. El mar apenas susurra. Enciendo una vela roja. Despejo mis fosas nasales. Soy la mutación de mí mismo a cada instante. Mariposa desnuda de alas. Pétalos sin flor. Respiro mejor en solitario. Puedo aguantar el aire dentro de los pulmones bastante rato y no me muero. La frase que me desveló esta noche (la más lunática) la escribió el Príncipe Vogelfrei en uno de sus poemas: “Quien perdió lo que tú perdiste, en parte alguna se detiene”. Perder todo para ganarse. Bendita paradoja. La libertad como ganancia pura, victoria absoluta. Ser libre con este cuerpo, enredado en esta telaraña absurda de relaciones. Sentirse ajeno. Sentirse alien. Siempre fue así. Perderse para encontrarse. Mutando. Ver salir el sol y ver salir la luna, más o menos por el mismo sitio (horizonte mediterráneo), ambos con ese color anaranjado que tanto recuerda a la yema del huevo (cósmico). Hemos venido a comprender el misterio y, sobre todo, a vivirlo. Besar, por ejemplo. ¿Existe algo más lindo que unir labios, lenguas y salivas? Tal vez unir almas. Almas-llama que se funden desde el albor de los tiempos. No voy detenerme. Hay tantos lugares que visitar. Hay tantas manifestaciones que abrazar. Cambian las caras y los nombres, pero detrás siempre está Shakti, la innominada, la innombrable, la diosa que nos acoge entre sus brazos, la hembra que nos acuna, la que nos da de beber y nos bebe, la madre-amante-hija que prevalece enraizada entre las plumas de nuestras alas cada vez mayores, aguileñas. Alas de poeta. Alas de ángel caído que titubea a la hora de levantarse. Vamos a elevarnos como se eleva el sol cada mañana. No es preciso tocar las estrellas, basta con subir un poquito, ser gaviota ambiciosa, alcanzar la cima de tus sueños verosímiles. La luna no se va nunca. Está dentro. Tu voz se quiebra en el audio, sollozas. Dices que lo más importante es intentar entendernos. Solamente la ternura permite que haya esperanza. El resto es violencia, egoismo, vanidad, nada. El resto es catástrofe y bombas atómicas. Seamos lentos, ligeros, tiernos. ¿Dónde se escondió la ternura en el siglo XXI? Tierno es un adjetivo que ya sólo se aplica a los quesos. Seamos tiernos, dulces, mullidos. Cuánto daño hizo el patriarcado con su modelo nefasto de masculinidad guerrera australopiteca. Cazando mamuts todo el tiempo, y las mujeres como presa, y el poder, siempre el poder, para sentirse grandes (grande es la miseria). El faro no se cansa de parpadear. Venus dormita con las bragas puestas. Venus conoce mis debilidades y las ama. Amar es amar las imperfecciones del otro. Tuve arrebatos de sublimidad, lo reconozco. Ahora me limito a contemplar la belleza con sus perfiles demacrados. Bello es vivir sabiendo que esto se acabará algún día. Si durara siempre, no sería tan bello. Con el amor pasa lo mismo: ¿Quién piensa en el último beso cuando está dando el primero? Esa conciencia no me hace más sabio, pero me ayuda a estar calmado. La noche tiene su encanto, incluso sin luna y sin estrellas y sin consorte en la cama. La noche se deliza de puntillas y penetra tu aura. Es sibilina. La noche te empapa de melancolía, envuelve de niebla tu vacío. Es intensa. Es hembra, muy silenciosa, muy licenciosa. Es puta. Como la luna. Ambas putas. Puedo esperar mil siglos hasta que la última letra de la última palabra del último diccionario desaparezcan de mi vida. Sueño con eso. Me consta que no soy el único. Islas somos todos en medio de este océano profundo. Se trata de aprender a flotar. No digo nadar, con flotar basta. Lo más cómodo es hundirse. Mogollón de gente se hunde, como piedras se hunden. El fondo del mar está lleno de piedras-humanas. Hundirse es resignarse. No hay nada peor que la resignación. Es más épico el suicidio. Larga vida a los suicidas! Pero la resignación da asco. Vomito sobre los resignados. Escribir así da gusto, cuando no te ve nadie, cuando no te lee nadie, en mitad de la noche, furtivo, clandestino, asesino de ilusiones, logomáquico. Da gusto, en serio. Y no releerte. ¿Qué caminante se entretiene con las huellas que ha dejado? Estar locos nos permite todo esto. La locura a veces es fuga y otras veces verdad que duele. Verdad de la buena. Normalmente, hipocresía y cordura son sinónimos. Es el teatro social. Hay que adaptarse, dicen. Tiene narices. Supongo que lo mismo les decían a los judíos al entrar en los campos: hay que adaptarse, el trabajo os hará libres. Y luego paga la hipoteca y los sábados la visa sacando humo. Libres, qué risa. Hay que adaptarse al manicomio o te llaman loco. Tiene narices. En realidad, hablo de segunda mano. Olvidé las rutinas. Olvidé los relojes. Olvidé las corbatas. Olvidé los protocolos. Olvidé los méritos de mi currículum. Olvidé las llaves del laberinto, o mejor dicho, cuando logré salir, las tiré al primer contenedor que encontré, recuerdo que era amarillo. Olvidé hasta mi nombre y mi apellido. Ahora me llamo Vogelfrei y escribo poemas en alemán: 
Dorthin — will ich; und ich traue 
Mir fortan und meinem Griff. 

Offen liegt das Meer, in's Blaue 

Treibt mein Genueser Schiff.   
 
Alles glänzt mir neu und neuer, 
Mittag schläft auf Raum und Zeit 

Nur dein Auge — ungeheuer 

Blickt mich's an, Unendlichkeit!

2 comentaris:

Diego ha dit...

Toni, es la caña este escrito. La casualidad ha hecho que leyera una frase, y quedara atrapado hasta el final.

Lo cierto es que no creo en las casualidades: todo es por y para algo.

Por último: fui alumno tuyo, ahora debe hacer 15 años. Y en este momento, con 31 y un hijo, entiendo muchas cosas (éramos adolescentes, y nunca podíamos llegar a entender aquello que nos explicabas de manera tan viva, en la clase de filosofía).

PD: siéntete con la tranquilidad de seguir escribiendo sabiendo que nadie te va a leer, y con la libertad que eso te aporta. Pero hoy, algo me dice que tenía que hacerte saber que me han parecido unas reflexiones supremas

Saludos.
Diego Castro.

Toni Ros ha dit...

Hola, Diego! Tus palabras me emocionan. Gracias! Fueron tiempos intensos...

Te deseo una vida consciente y plena. Te envío desde el corazón mis mejores vibraciones.