Voy a ir a Delfos y a Meteora, a rendir homenaje a las huestes de mis predecesores, filósofos-monjes, almas nómadas, encarnaciones diversas que sostuvieron la lucidez en el laberinto de las sombras. La luna llena me desvela. El mar apenas susurra. Enciendo una vela roja. Despejo mis fosas nasales. Soy la mutación de mí mismo a cada instante. Mariposa desnuda de alas. Pétalos sin flor. Respiro mejor en solitario. Puedo aguantar el aire dentro de los pulmones bastante rato y no me muero. La frase que me desveló esta noche (la más lunática) la escribió el Príncipe Vogelfrei en uno de sus poemas: “Quien perdió lo que tú perdiste, en parte alguna se detiene” . Perder todo para ganarse. Bendita paradoja. La libertad como ganancia pura, victoria absoluta. Ser libre con este cuerpo, enredado en esta telaraña absurda de relaciones. Sentirse ajeno. Sentirse alien. Siempre fue así. Perderse para encontrarse. Mutando. Ver salir el sol y ver salir la luna, más o menos por el mismo sitio (hori...