i que ens expliquem a nosaltres mateixos abans d'anar a dormir.
Llevaba 1.100 km en las piernas, 40 días andando, siguiendo esas flechas amarillas
que presuntamente conducen a la tumba de un apóstol matamoros,
cuando en Boente (provincia de A Coruña) se me apareció Dios
con una larga barba blanca y una oronda barriga (igualito que ese Dios que imaginamos montado sobre una nube, primo hermano de Santa Klaus).
Y Dios en persona, al verme, me dijo:
“Peregrino: llena tus años de vida y no tu vida de años”
Yo le respondí: “En eso estamos”.
Dios era su apellido, de nombre Mariano.
Regentaba un albergue cutre y bebía mucho tequila.
Hablamos horas y horas
(en realidad sólo hablaba él y yo trataba de escucharlo). De pronto, sacó un mapa de la India, lo extendió sobre la mesa y
me indicó todos los lugares sagrados que debía visitar...
“Tienes que ir a la India lo antes posible. Hazme caso”.
Yo asentía con mi cabeza y con mi corazón.
Si Dios te dice que hagas algo, lo haces y punto, sin rechistar.
La última frase que pronunció antes de darme un abrazo divino fue esta:
“Recuerda, peregrino, que lo más simple es siempre lo más efectivo”
Yo andaba huyendo de Yomi, una coreana
que me había confundido con un gurú y que no paraba de repetir:
“I like your style, I like your style...”.
Se convirtió en mi segunda sombra durante tres días,
lo cual me obligó a acelerar la marcha hasta superar los 40 km diarios.
Yomi era joven, inocente, linda, exótica y todas esas chorradas
que suelen hacer enloquecer a un hombre.
Pero un peregrino no puede permitirse el lujo de caer en tentaciones
tan fáciles y vulvares (perdón, vulgares).
Entre Tosantos y Burgos me la quité de encima
(la pobre tenía un par de ampollas que rebentaron aquel día).
Todavía recibo sus mails...
En el último dice:
“Where are u, darling? Everymorning I think what you said to me.
Will you see in BNA?”
Cuando después de 43 días y 1.200 km llegué a Santiago,
me tomé la molestia de redactar una lista de conclusiones
(que conste que todas las conclusiones son provisionales).
Paso a enumerarlas:
1ª- Se puede vivir con muy poco
(todo lo que necesito cabe en una mochila de 40 litros y sobra espacio)
2ª- Me gusta la vida nómada
(cada noche una cama distinta, distintos paisajes, distintas personas)
3ª- Qui té salut i llibertat és ric i no ho sap
(esta me la encontré escrita en un libro de visitas de un albergue)
4ª- La libertad es no saber qué vas a hacer en el próximo minuto
(o sea, ser espóntaneo, improvisar, fluir, confiar y sentir que, pase lo que pase,
todo está bien y la vida es maravillosa)
5ª- Escribir no es necesario
6ª- Dios existe (y se llama Mariano)
7ª- Adoro la dulzura y la calma de las coreanas
En el sendero de la luz, con la fuerza de tus pasos,
con la pureza en tu mirada (clara, honesta, directa),
observas el mundo, su verdad y su belleza.
Y mañana volverás a amanecer con ahínco
para perseverar en la tarea de avanzar hacia el ocaso.
Caminar es fácil, lo difícil es saber por qué caminas. Y sabrás por qué caminas cuando te pongas a caminar.
Tú no haces el Camino, es el Camino el que te hace a ti.
Y cuando vuelves, no vuelves, porque no existe el retorno,
nunca se vuelve porque tú ya no eres el mismo.
Por tanto, peregrino, keep on walking (sigue andando)
No todo el que anda está perdido.
Sigue adelante, siempre adelante, con hambre y sed de horizonte...
Juguem a ser herois d'un conte que inventem cada dia
i que ens expliquem a nosaltres mateixos abans d'anar a dormir.

