19.3.11

Mawidahue (lugar entre los cerros)


Después del puente de Santa Juana, en el fundo Mawidahue, Patricio me acompaña hasta la entrada de la selva valdiviana.

Recorreré el sendero que asciende al mirador.

Aprendo el nombre de los árboles: koiwe, tepa, raulí, luma, olivillo, ulmo... Entre musgo, helechos y cañas, solitario, atravieso esteros de aguas cristalinas.

Canta el chukau a mi derecha: ¡Buenos augurios!

“Quien no conoce el bosque chileno, no conoce este planeta”
-escribió Neruda al principio de sus Memorias.

“Nada nos detiene en el derrotero, somos una corriente de sueños infinitos que se extiende más allá de todos los días por venir”
-escribió Quichiyao en su último libro.

Vengo de muy lejos, del norte mitificado, de la vieja Europa que se hunde en su propio ocaso. Busco el verde más intenso, el aire más puro, las voces indígenas que sobreviven en esta tierra fértil.

Hay en mi mochila un sueño: la libertad y el viaje hacia el sur del mundo, la dicha del agua que fluye río abajo, la mirada de la gente -tu mirada-, paisaje profundo del alma que crece desde los siglos antiguos, el cielo austral, estas nubes, estos cerros, cuando el sol, entre la neblina, ilumina otro amanecer a orillas del lago Ranco.

Podría echar raíces en esta tierra oscura, humus eterno que vivifica el impulso vegetal hacia lo alto.

Winka sin patria ni bandera, sólo palabras, mis manos y mis pies abarcan entero el universo.

Abrazo el silencio del bosque. Respiro hondo.

Olvido quién soy y de dónde vengo.

Olvido el futuro.

Desde el mirador contemplo la paz del valle, praderas que llenan mis ojos, ramas quietas, tanta delicia, tanto milagro, parece mentira que el mundo pueda acabarse.

Ya conozco el bosque chileno. Ya nada me detiene.

Como canto que emerge, como fuente que mana, lanzo mis versos al viento, espejo del lago inmenso, eco de la cordillera, para que sepas que amo lo que te pertenece, para que aprendas a amar lo que tienes.


(Poema dedicado a los alumnos y profesores de la escuela básica municipal "José Manuel Balmaceda" de Futrono)


2 comentaris:

Arcangelo ha dit...

Més que viatjar l'important és aterrar bé i tractar d'entendre la terra que t'acull com t'entén la teva (o com t'hauria d'entendre). Un plaer llegir sobre periples arreu del món.

Anònim ha dit...

M'agrada el que dius i com ho dius!!!El temps no compta, ni l'espai. Siguis on siguis! ( montse mazda)