23.6.12

Unschuld ist das Kind


-¿Ya me conoces tanto? ¿Por mi pelo? -bromea ella, a gusto ya en la charla.
-Más bien por tus ojos; por su hondura y su color de mar... Pues así es: hay dos Ahram. Todo es dos, ya lo dijo otro filósofo... Siempre somos dos, pero uno es clandestino; la gente tiene miedo de su otro. Aunque Ahram no tiene miedo; yo tampoco, ya me ves. La diferencia es que Ahram separa a sus dos -señala la tapia que aísla la la torre dentro del parque- mientras que yo los junto y los proclamo. Y eso que son más diferentes los míos: un hombre y una mujer. En cambio Ahram...
-Dos hombres, claro. ¡Porque no es mujer el de la torre!
-No, pero tampoco dos hombres... ¿No adivinas?... Vamos mujer, no me decepciones.
  Ella reflexiona, se remonta al origen: aquella tarde en Tanuris, el perro amenazando a Malki...
-¿Un niño? ¿Un hombre y un niño?
-¡Magnífico! Me hubieses defraudado si no lo aciertas... Toma este brazalete. Te lo has ganado.
  Ella se asombra de algo tan inesperado y vacila en tomar la joya. El hombre insiste.
-Si alguien te pregunta a quién se lo has robado mándamelo a mí... Eso es: un niño. El otro Ahram es un niño. Todos apenas nacidos nos vamos haciendo dos: el visible y el escondido. Uno de los niños Ahram creció y se hizo poderoso; el otro no creció... -Sonríe intensa, dulcemente-. ¿Te asombra que te hable así? ¡Si supieras que te conozco desde antes de hoy...!
-Me asombra y no me asombra. Yo también creo conocerte hace tiempo.
-¿Conocerme? ¡Pues ya sabes más que yo! -su voz se hace sarcástica-. Dime, ¿quién soy?
  Ella reflexiona:
-Eres quien, apenas verme, me habla tan a fondo y me hace tratarle igual...
  Ahora es el hombre el que reflexiona.
-Has dejado al filósofo sin respuesta. Si tuviese otro brazalete te lo habrías ganado también. 
José Luis Sampedro, La vieja sirena I, 8  

2 comentaris:

A ha dit...

Ahram era home i era nen, com som la majoria de les persones, i com és natural, el nen que portem a dins mai no mor.
El que passa és que ens entossudim en callar-lo, en amagar-lo i fins i tot en crear altres personatges que el suplantin, anorreant-lo.

Per sort nostra el nen és viu i no es deixa atemorir ni abaratir, com fem els adults.

Només calen uns ulls que mirin més enllà de les màscares, més enllà de les ulleres i els artificis.Uns ulls que donin la mà a aquest nen i l´ajudin a caminar al costat de l´adult.

Tangata Manu ha dit...

A mi m'agrada parlar d'una "segona innocència" (un poemari que vaig escriure es titulava així). Neixem i morim molts cops, en aquesta vida. Sovint reneixem de les cendres. Sempre estem aprenent. Com nens.