16.11.09

Mario el "single"

Mario comenzó su relación con Rina y, claro, le dedicaba mucho tiempo. Él decía que era porque vivía cerca de su casa y eso le daba juego. Seguía con Pepa y conmigo. A las dos nos dedicaba un día a la semana. Y, en medio, siempre había alguien nuevo que conocía. También le dedicaba un día, pero eso ya iba siendo menos pues no tenía tiempo material para todas. A Rina la veía por las noches y dormía en su casa de lunes a jueves. El viernes por la noche quedaba conmigo o algún sábado. Y alguna tarde que otra quedaba con Pepa. Un día se lo dedicaba a él, quería o necesitaba estar solo sin ninguna mujer. (...)

Había veces que me costaba entender la actitud de Mario hacia las mujeres, y me molestaba bastante. Luego pensaba si ellas están contentas con lo poco que les da él. ¿Por qué me va a molestar? Tenía muy claro que no me gustaba esa actitud. Muchísimas veces se lo reprochaba y nunca hemos llegado a entendernos en ese particular. (...)

- Es que yo no soy su pareja. Ya se lo he dicho: no te enamores, somos amigos disfruta del momento. Si piensa otra cosa es su problema.
- Eres un cabronazo en toda regla
- Te estás pasando.
- ¿Tú crees? ¿Cómo defines lo que tú haces?
- Vivir el momento. Sin más. Si ellas aceptan es su problema. Yo no obligo a nadie. Si no les interesa que se vayan. Algo tendré cuando todas quieren estar conmigo y no protestan.
- Abusas de la soledad en la que vivimos. ¡Es tanta la soledad! Que se agarran a un clavo ardiendo y si hay que ponerse una venda en los ojos nos la ponemos.
- Me das la razón. Estamos solos, el rato que están conmigo y yo con ellas lo pasamos bien y punto. No hay que pensar más. Yo no he prometido a nadie nada, yo no les doy pie a coger un compromiso, ni a que sea el hombre de su vida. Entonces es problema de ellas. (...)

La vida de él seguía y sigue igual, así de desbaratada. Quizás no. Lo que está claro es que él hace siempre lo que quiere. No depende de nadie. No quiere una pareja de forma estable ni seria. Sólo quiere vivir la vida a tope. Yo diría muy deprisa. Vive la vida tan intensamente que parece que se le va a escapar. Disfruta del momento. No se complica la vida con nada ni con nadie. ¿Para qué? Estamos aquí de paso. Ese es su lema. (...)

Se escondía tras una máscara y tenía muchos miedos ¿Cuáles? Uno de ellos a su verdad y sobre todo a volver a fracasar en otra relación. Por eso él no se entregaba. Pensaba que todavía no había superado su divorcio y se tenía que esconder y dar la imagen de “tío duro”.

Un año en la vida de un single, Luisa Murillo